Empresa de detectives privados en Sevila

La picaresca se profesionaliza

Sin embargo, a pesar de la crisis hay cosas que nunca cambian. La estrella entre las estafas siguen siendo los fraudes relacionados con los automóviles. Lo que sí ha variado son la cantidad y la dificultad a la hora de ‘cazar al tramposo’ en algunos de los casos. Timos cada vez más elaborados que en muchas ocasiones requieren de la intervención de peritos expertos o, lo que es cada vez más habitual, de un detective privado profesional.

“Se siguen produciendo los intentos tradicionales, el timo básico del caradura que quiere ahorrarse la reparación de su coche con la ayuda de un vecino, familiar o amigo que se presta a participar en la trama. Vemos desde eso hasta inmigrantes que se aseguran en varias compañías en su país de origen y fingen su muerte en accidentes automovilísticos confiando en que la lejanía y los trámites burocráticos impedirán una investigación rigurosa por parte de las mutuas”, explica Álvaro P. Martínez desde la agencia leonesa Magna Detectives. Además, en los últimos tiempos está proliferando un fenómeno peligroso: las bandas organizadas que hacen estafas en masa contra las aseguradoras y cuya detección resulta más complicada. Este fenómeno generalmente requiere la intervención de profesionales de la investigación privada.

Sin embargo, lo que sí ha traído la crisis económica ha sido un crecimiento hasta cotas nunca conocidas de bajas laborales. Un aumento del 41% en el pasado año habla a las claras de la frecuencia que ha adquirido solicitar la baja por parte del empleado. “Donde antes el trabajador alargaba o fingía su baja para disfrutar de unos días libres ahora lo hace para trabajar por cuenta propia, en negro o montar su propio proyecto empresarial. Hay de todo” certifican en Magna Detectives. Una labor profesional con mayor demanda que nunca por la eficacia a la hora de atajar estos casos, que pueden suponer un agujero considerable para las arcas de cualquier empresa.

Y es que la intervención de detectives privados en los casos de fraude por baja laboral ha supuesto un ahorro de 307 millones de euros de los 430 reclamados por las mutuas. En especial, teniendo en cuenta la falta de medios y efectivos que sufre el Cuerpo Superior de Inspectores de Trabajo. Por ello, las aseguradoras han aumentado los recursos destinados a perseguir a autónomos y empleados que cogen bajas fraudulentas ya que por cada euro invertido en esta partida presupuestaria se ahorran más de cincuenta.

Trabajando para la competencia

“En dos de cada tres casos en los que la mutua o el empresario sospechan, se acaba certificando el fraude por parte del trabajador o del autónomo. Nos hemos encontrado autónomos percibiendo indemnizaciones de 90 euros al día por su seguro de baja durante diez meses por un simple esguince, mientras realizaban chapucillas a diario cobrando en negro”. En otros casos, en especial dentro del ramo de la hostelería, el trabajador de baja ejerce para la competencia. En algunas investigaciones se ha descubierto el caso extremo de la connivencia de los propios médicos o, lo que es muy común, el incumplimiento por parte del enfermo de su plan de recuperación.

En contra de lo que pueda parecer, estas prácticas no son exclusivas de los trabajadores de base. Dentro de los directivos y en algunos puestos específicos de las empresas, no es práctica ocasional que el sujeto de baja esté trabajando de forma oculta para la competencia, y trasladando información sensible, o bien gestionando su propio proyecto empresarial con medios y recursos de la empresa que se está haciendo cargo de su baja.

Robo de información

Además de su baja, el problema llega a un nivel insostenible: la empresa no puede permitir que le roben información, se expone a graves riesgos. ¿Qué hacer ante casos así? Los profesionales de la investigación privada lo tienen claro: de nada sirve sospechar; es necesario actuar y dejarlo en manos de profesionales. Hay que tener en cuenta que cazar a la persona de baja incumpliendo su tratamiento o incluso ejerciendo su actividad profesional no siempre sirve como  garantía.

“Es necesario demostrar el hecho, la reincidencia y la reiteración. Y sobre todo, que las pruebas aportadas ante el juez tengan validez y que el testimonio del detective privado tome calidad de testigo privilegiado. Por eso no conviene dejar estos asuntos en manos aficionadas que pueden acabar creando más problemas al empresario o al seguro sin solucionar ninguno” aconseja Álvaro P. Martínez.

Fuente: http://www.leonoticias.com/frontend/leonoticias/La-Picaresca-Se-Profesionaliza-vn79325-vst216